Socias y además… amigas
No nos importó el mal tiempo –lluvia persistente y frío todo el día- típico del invierno patagónico. Ni tampoco tener que recorrer 23 km. hasta la zona de Llao Llao en una noche tan desapacible. Después de todo las que vivimos aquí ya nos hemos adaptado al clima casi sin darnos cuenta; y si a veces protestamos bastante contra el viento y la lluvia nunca mejor bienvenida que ahora para barrer las cenizas caídas.
Ibamos respondiendo a una invitación imposible de rechazar: hacer nuestra reunión semanal y finalizarla con una cena en La Sirenuse Lake Suites para celebrar el Día del Amigo. Nuestra socia, María Elvira y su marido Carlos nos tentaron con un menú típicamente valenciano (Carlos es de aquella bella ciudad) imposible de rechazar. Desde la cálida recepción de María Elvira y la dedicación gastronómica de Carlos, tanto en la comida como en el servicio, nos sentimos atendidas como reinas.
No faltó un detalle en la mesa y todo fue exquisito, desde el trago para acompañar el tapeo inicial en base a tortilla española y frutos de mar, seguido por dos variedades de paella y terminando con una degustación a la hora del postre. Y todo acompañado por una deliciosa sangría, a la que obviamente le hicimos el justo honor de tomar varias copas porque Carlos -como buen anfitrión- no permitió que estuvieran nunca vacías. Pero no se preocupen. Volvimos todas en perfectas condiciones. Como ladies.
Afuera la noche seguía oscura y fría pero dentro, en nuestros corazones, seguíamos sintiendo la calidez del buen momento vivido y recordando todavía al “socarraet”, el famoso quemadito de la paella. Seguro no faltará ocasión de repetir.


